Conoce a Gerardo Moreno, participante de ENVIADOS

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El reality de música católica Enviados, producido por Aguas Claras Misión, comenzó a transmitirse hace dos meses. En cada episodio conocemos más profundamente nuevas voces del habla hispana que aportan a la Iglesia sus dones para evangelizar a través de la música. Entre ellos está Gerardo Moreno, uno de los doce elegidos para conformar la comunidad de Enviados.

Gerardo es venezolano, tiene 35 años y hace seis que vive en Minnesota, Estados Unidos, junto a su esposa. Es maestro de inglés y director del coro de la parroquia de Santa Odilia, donde encontraron, juntos como matrimonio, un lugar donde continuar con su apostolado tal como lo venían haciendo en Venezuela.

La música: un don de Dios para su vida

Como es el caso de muchos participantes de Enviados, Gerardo nunca estudió música formalmente. Cuando era muy pequeño, su mamá comenzó a motivar a su hermano mayor para que tocara la guitarra. Como todo hermano menor, Gerardo quiso imitarlo y como la guitarra le quedaba muy grande, le enseñaron a cantar.

Con el correr de los años, e inspirado por los pasos de su hermano mayor en la música, comenzó a aprender, de manera autodidacta, a tocar algunos instrumentos. En la escuela católica a la que asistía había un maestro de música los motivaba mucho, así que todos esos proyectos que hicieron en clase fueron contribuyendo a la educación musical de Gerardo.

Más tarde, al ingresar en una fraternidad de laicos llamada Espíritu Santo, le tocó dirigir un grupo de música, lo cual siguió construyendo su experiencia en el campo de la música. “Ahora con YouTube da más fortuna ser autodidacta”, se ríe, “porque para todo hay un tutorial”. Aunque Gerardo no tuvo YouTube para aprender mientras crecía, tuvo un Maestro que con su gran plan le puso en el camino las oportunidades para formarse desde la experiencia y participar de distintos proyectos musicales dentro y fuera de ella.

Vivir y servir fuera del país de origen

En el año 2001, cuando Gerardo tenía 16 años, tuvo la oportunidad de viajar por primera vez fuera de su país, al Estado de Minnesota, como parte de un intercambio cultural que organizaba la arquidiócesis de la ciudad de Saint Paul que es donde vive Gerardo actualmente. ¿Quién diría que aquella sería años más tarde, su nueva tierra de misión?

Este viaje tuvo tal impacto en la vida de Gerardo que quedó convencido de que quería volver, y fue así como decidió estudiar la licenciatura en educación con especialización en inglés. Años más tarde decidió trasladarse a Minnesota, sin intenciones iniciales de quedarse mucho tiempo. Pero luego la situación de su país empeoró y junto con su esposa tomaron la difícil decisión de hacer el traslado definitivo.

A mi esposa la contrataron en una escuela bilingüe y después me contrataron a mí, y de allí se ha dado todo en la parte laboral”, nos cuenta Gerardo. Además, reconoce que no fue fácil integrarse a la vida religiosa al principio, en una cultura tan distinta. Pero poco a poco todo se fue dando: “sentimos la necesidad de incorporarnos a nuestros apostolados tal como los teníamos en Venezuela”.

Luego de visitar varias parroquias, (nos cuenta que hay entre quince o veinte que tienen ministerio hispano), comenzaron a asistir a Santa Odilia, donde (¿casualmente?) necesitaban un director de música y el padre le dijo especialmente a Gerardo que sería bueno que aplicara al proyecto. Este no solamente incluía coros sino que tenía la intención de ser formativo. Es así como actualmente Gerardo es el director de este coro en Santa Odilia.

Hemos tenido muchas bendiciones estando aquí, compartiendo con mucha gente, conociendo la cultura. A pesar de que nosotros venimos de Venezuela, la cultura latina e hispana es muy diversa”, explica Gerardo, que destaca además, la posibilidad de “servir de manera asertiva a la comunidad hispana aquí en Estados Unidos”. Una comunidad grande, compuesta mayormente por inmigrantes y en la que hay mucha necesidad, “tratar de ser luz y tratar de ofrecer un servicio de esperanza, de ayuda, a nosotros, aquí a los hermanos en general ha sido algo super interesante”.

Enviados: un impulso a nuevas preguntas

Gerardo no estaba muy seguro de participar del reality Enviados, pero algunos de sus conocidos y su esposa lo animaron a hacerlo. “Yo no me esperaba esto, creo que nadie se lo esperaba, estaba así medio que, guau, mil cuatrocientos participantes”, dice el cantante, que quedó entre los doce Enviados y forma parte de la fraternidad de Kairy Marquez. En su presentación, interpretó Sigo Adorando, de Joan Sanchez, y fue elegido por los artistas servidores para pasar a la semifinal.

Cuando le consultamos si tiene intenciones de dedicarse a la música católica a tiempo completo, cuenta que durante todo este tiempo se ha venido haciendo la misma pregunta. Esta experiencia le ha dado la chance de experimentar lo que significa esta labor, que no solamente consiste en cantar y que a la gente le guste, sino que conlleva la responsabilidad principal de transmitir el amor de Dios.

Disfruto mucho cantar y disfruto mucho sentir que Dios me use como instrumento para que otras personas puedan llegar a sus pies, y eso me apasiona muchísimo”, expresa este cantante aficionado del pop, y seguidor de la música de Kairy y Athenas. Gerardo dice que la música católica contemporánea contribuye mucho a desplegar y predicar la fe, y cree que como músicos católicos, tienen una misión: “Sabemos que tenemos una espiritualidad donde tenemos intimidad con Dios pero también sabiendo que de esa intimidad con Dios nos invita al encuentro con el hermano, al encuentro con las diferentes realidades”.

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